miércoles, 30 de junio de 2010








8 comentarios:

loly dijo...

Cuidado tocaya, que esto de las piedras es adictivo, jejeje, el bolso me encanta , muy veraniego, .........pero cuándo va a volver a lucir el sol en canarias???
jajajja, desde el domingo anda todo por aqui nublado, aunque es más calima que otra cosa, jajjaja.
saludos
Y buen verano

Sil. dijo...

Loly amigaaaaaaaaaaaaaaaaaa... que alegría leerte... tanto tiempo... amiga espero encontrarte un día de estos en el chat pra conversar un poquito...
Me alegra saber que estas haciendo cosas lindas... yo con poquito tiempo y estoy hace dos días enferma de resfrío... pero bueno es la epoca... mucho frío para mi gusto...
Te dejo muchos besotes, cuidate mucho y espero encontrarte en el chat algún día... aunque te digo que mucho no entro...
Besotes... sil.

Ana María dijo...

Muy original el pisapapeles, y el bolso es muy apropiado para el verano; me gusta el colorido.
Besos

anni dijo...

las dos cosas te quedaron preciosas, a mi me gusta todo lo infantil y el colorido de la bolsa es genial, besos desde Acapulco.

Sil. dijo...

Loly... amigaaaaaaaaaaa... gracias por tu visita... ando un poco perdida por falta de tiempo y algunos problemillas... quien no los tiene, no?
Me alegra que estes mejor... y ojalá algún día pueda encontrarte en el chat... aunque no ando mucho...
todo mi cariño y cuidate mucho... besos... Sil.

Viajero dijo...

Yo tengo dos pequeñas gatas. Creo que tienen tres meses. Una noche, cuando ingresaba al edificio adonde vivo, me topé con dos gatitas completamente mojadas. Las pobres llamaban con conmovedora desesperación a su mamá. Era la primera vez que las veía. Sin pensarlo y viéndolas tan mal, las levanté y las llevé a mi departamento. Las sequé (estaban empapadas) y les di de comer. Intenté devolverlas a su madre esa misma noche y en los días siguientes. Finalmente me las quedé. No es fácil vivir con dos gatitas en un departamento. Es complicado. Pero me hacen feliz. Son graciosas y juguetonas. Me hacen reír.

Nota: Un día me trajeron a la tercera gatita, que yo no había visto esa noche. Pero la rechacé. ¡No puedo vivir con tres gatos en un departamento! Por suerte, una vecina se quedó con la pequeña ese mismo día. Pero aún me duele haberla rechazado. Sólo la vi un momento, colgando de la mano del portero del edificio, pero la extraño. Creo que siempre voy a lamentar que no esté conmigo. Es triste pensar en eso.

Saludos.

Alma Veronica dijo...

Las dos cosas son muy lindas, con colores alegres.

Espero que pronto nos muestres lo demás que has hecho.

Saluditos

Anabella dijo...

Hola!! pero q linda te ha quedado esa piedra, qui la estamos viendo con Tomy y nos encantò||
un abrazo grande, ahora desde Sicilia. estamos en plena navegacion nocturna
Anabella